Piscinas comunitarias, ¿disfrute o riesgo?

Publicado en por Vertical. Administración de Fincas

La semana pasada nos sorprendía la noticia del fallecimiento de una niña de 13 años en Ávila mientras se bañaba en una piscina comunitaria. A raíz de este suceso aparecen ciertas dudas y surge la incertidumbre y desconfianza sobre sí las piscinas pertenecientes a las comunidades de vecinos que se encuentran actualmente en uso cumplen con la normativa vigente.

En un primer momento se aprobó el Decreto 177/1992, de 22 de Octubre por el cual se regía la normativa higiénico-sanitaria para piscinas de uso público y que consideraba en su Artículo 3.º dos clases de tipos de piscinas: las particulares, de uso exclusivamente familiar privado, y las de uso público, pertenecientes a corporaciones, entidades, instituciones, alojamientos turísticos, sociedades, conjuntos inmobiliarios y comunidades de propietarios, con independencia de que su titularidad sea pública o privada.

La definición contenida en el apartado b) del citado artículo 3.º, ha supuesto, dado que se priorizó la titularidad de las instalaciones sobre el fin de las mismas, que en él se incluyan gran disparidad de piscinas que, obviamente, pertenecen de hecho a categorías distintas. Es evidente, pues, que existen en nuestra Comunidad Autonómica instalaciones que son complemento de una estructura cuya utilidad preferente es distinta a la actividad de baño y, en las cuales, sin olvidar la seguridad física y sanitaria de los usuarios, el nivel de exigencias estructurales, sería inversamente proporcional a la preeminencia que el vaso o vasos de baño tienen el conjunto de las instalaciones.

Por esta razón se consideró oportuno dictar una nueva normativa sanitaria que clarificará la clasificación de las piscinas como elementos complementarios dentro de la propiedad inmobiliaria, entendiendo que el usuario actúa dentro de su propiedad y que el riesgo potencial que pudiera derivarse de la práctica del baño sería asimilable al que puede surgir de una mala utilización del resto de las instalaciones de su domicilio, del que sin duda forma parte desde el punto de vista estructural.

Con la modificación del Artículo 3.º y quedando como normativa vigente hasta nuestros días el Decreto 106/1997, del 15 de mayo se establece que las piscinas de comunidades de vecinos estarían dentro del grupo de piscinas privadas y de uso particular por lo que es la comunidad y los propietarios quienes decidieron previamente las características generales, servicios, normas , infracciones y sanciones y socorrismo de las zonas comunes y, en este caso, de la piscina comunitaria. Es decir, que no es necesario tener un socorrista y la responsabilidad es única y expresamente de los inquilinos.

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