La ejecución de hipotecas impagadas se multiplica por cinco en cuatro años

Publicado en por Vertical. Administración de Fincas

La objetividad de las cifras vuelve a poner de manifiesto los estragos de la crisis económica sobre el bolsillo y la vida de los ciudadanos. Las ejecuciones hipotecarias presentadas por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Región de Murcia casi llegaron el año pasado a las 5.000 (4.957), lo que supone un incremento del 8,3% respecto a 2009, en el que el número de ejecuciones de la hipoteca tramitadas por el órgano judicial fue de 4.575, mientras que en otras comunidades la tendencia ha sido a la baja y en algunas, como Extremadura, el crecimiento en el último año ha sido del 32%. Si alzamos la vista más allá, el incremento es aún mayor, lo que también revela la implementación de los sistemas judiciales responsables de tramitar ejecuciones hipotecarias, embargos y desahucios (lanzamientos), y que están centralizados en el Servicio Común Procesal General. Tomando como referencia los datos desde el año 2007, la ejecución de créditos hipotecarios impagados se ha multiplicado casi por cinco en la Región de Murcia, pasando de las 1.013 ejecuciones de hace cuatro años a las casi 5.000 del año 2010. La crisis aprieta. Y en ocasiones ahoga.
Otro dato que revela el impacto de la crisis sobre las familias es el del incremento experimentado por los lanzamientos de la vivienda presentados por el TSJ. Por lanzamiento se entiende el acto en el que se despoja a una persona de la posesión material de un bien inmueble en aplicación de una orden judicial. Lo que se puede entender por un desahucio, en la jerga de la calle. En este sentido, el número de desahucios ejecutados por el TSJ aumentó de forma espectacular en la Región el año pasado en relación al 2009. Los 93 lanzamientos del año 2008 pasaron a 108 en el 2009 y a 260 en el 2010, lo que supone un incremento del 179% en solo dos años. De hecho, en el último año ese incremento, que ha sido casi del 141%, ha significado el mayor crecimiento de España por encima de comunidades como Extremadura (84,4%), Madrid (70,8%) o Aragón (66,8%). Otras, como Islas Baleares, lograron bajar esa cifra de lanzamientos un 29,6%, siendo la única región en la que se redujeron el número de órdenes judiciales de desahucio.
Lo que está claro es que el impago de las hipotecas es uno de los quistes que está dejando anquilosados con más fuerza en la sociedad el inclemente transcurso de la crisis económica. Así lo atestigua también el Defensor del Pueblo, que el año pasado recibió 62 quejas de familias murcianas afectadas por la hipoteca y por los desahucios, el capítulo más abultado de las 828 denuncias que llegaron a la institución. De hecho, el Defensor del Pueblo, José Pablo Ruiz Abellán, ha llegado a realizar gestiones ante varias entidades financieras para intentar solucionar la situación de algunas de estas familias.
Un número... con vida propia
En casa de Fernando y Sadia se suceden los días «contando monedas y sumando derrotas» mientras a su futuro «le arrancan las horas», como dice la canción de Ismael Serrano. Este matrimonio formado por un español y una marroquí representa uno de esos números que engrosan las listas de los juzgados, del Defensor del Pueblo, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y de otros colectivos e instituciones, pero que tiene cara, casa, vida propia. Sentimientos. Fernando y Sadia lograron evadir el primer desahucio sobre su vivienda, un piso de la calle Francisco Eslava de la pedanía murciana de Puente Tocinos, el pasado 18 de mayo, y mañana volverán a revivir aquel día afrontando su segundo desahucio.
Sadia recuerda que, tras llegar a España en 1999, conoció a Fernando y se casó con él en 2002 «en Marruecos y en España», trayendo a su hijo de 8 años a vivir con ella. Para comprar la casa que habitan desde entonces pidieron al banco (Banesto) un crédito de 58.000 euros que pagaron religiosamente desde el primer día con sus sueldos de ayudante de cocina y de mecánico.
Tan bien les fue que ambos dejaron sus trabajos para montar su propia empresa: un pequeño negocio de compra-venta de coches que también contaba con taller. Y continuaron progresando hasta contar con trabajo para ellos y para otras dos personas. Pero en 2009 su suerte se truncó a causa de la crisis y los ingresos comenzaron a faltar. En diciembre no pudieron afrontar el pago de la hipoteca y acumularon, por primera vez, el impago de tres meses. «Desde entonces hemos estado haciendo ingresos a cuenta cada vez que hemos tenido dinero, pero el banco no ha registrado ni uno solo de ellos y nos reclama todo lo que queda por pagar, que son 48.000 euros», señala Sadia.
El matrimonio trabaja cada vez que le surge la oportunidad. «Fernando hace arreglos donde puede y yo he estado empaquetando limones, limpiando casas, escaleras... Lo que sea para comer y pagar». Su relación con el banco se ha ido degradando mes a mes. «Me fui a Marruecos y vendí una casa que tenía allí. Logré dinero para pagar los atrasos y los gastos del juzgado, y no lo quieren, pero al menos he pagado luz, agua y comunidad de propietarios» señala esta mujer con evidente tono de angustia en su voz.
Opción de compra
Sadia no quiere perder su casa. «Aquí es donde debemos vivir». Por eso, le ha propuesto al banco quedarse como inquilina durante cinco años a cambio de una opción de compra para, cumplido ese plazo, volver a hipotecar la vivienda. «Me dicen que sí, pero no me lo comunican oficialmente. Yo creo que quieren hacer tiempo para quitarme la casa», teme. Mientras, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Murcia, en la que Sadia ha depositado su confianza, se dará cita mañana viernes, a las 10 de la mañana, en esta vivienda. Quién sabe si lograran conseguir que «vuelva su suerte y acabe su invierno».

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