La auditoría energética en una comunidad de propietarios

Publicado en por Vertical. Administración de Fincas

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos respiramos ‘malos humos’. Y no me refiero únicamente a los humos procedentes del tabaco, sino también al que nos encontramos a diario en las grandes capitales. Aunque el tráfico rodado constituye la principal fuente de contaminación atmosférica, no podemos obviar que la energía que emana de los edificios residenciales representa una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso este ámbito ha desplazado a la industria como uno de los sectores más proclives a ser intervenidos para reducir los efectos de gases contaminantes. Apostar por el uso de sistemas limpios es desde luego un deber, pero también es un gran reto cuando su implantación se realiza en edificios de viviendas ya consolidados. No en vano, más del 50% de los inmuebles existentes se hicieron sin criterios de eficiencia energética. Pongámonos un reto: convertir una comunidad de propietarios de un edificio de más de 40 años de antigüedad en una eco-comunidad o comunidad ‘verde’. ¿Sobre qué elementos sería necesario actuar? ¿Podríamos conseguir el deseado binomio coste-eficacia? En primer lugar, surge la necesidad de no intervenir en un solo elemento (llámese ascensor, cubierta, calderas, ventanas…). Para que los criterios energéticos interactúen y compartan sinergias, debemos operar desde la base, esto es, desde la fase inicial de una rehabilitación energética completa. Ardua labor para cuya gestión es imprescindible la intervención de un profesional cualificado con conocimientos multidisciplinares. Es aquí donde entra en escena la figura del gestor energético, presente en empresas pero no en comunidades de propietarios. El papel del administrador de fincas en la toma de decisiones en la gestión del edificio es clave para afrontar la nueva dimensión ambiental. El buen uso de la energía es una necesidad que se convierte en la mejor opción estratégica a la hora de preparar un plan de actuaciones durante la vida útil del edificio. Sin embargo, en ocasiones esta intervención completa no es posible por razones económicas o legales. Y los condicionantes temporales obligan al profesional a actuar con rapidez. Si se aplicara la totalidad de medidas de eficiencia energética vigentes (planes renove de calderas, ventanas, detectores de presencia, ascensores, etc.) sobre un único edificio residencial, este reduciría considerablemente los efectos de emisiones contaminantes a la atmósfera, permitiendo asimismo un considerable ahorro económico para la comunidad. Asimismo, la realización de una auditoría energética en la comunidad de propietarios posibilitaría la recogida de datos sobre el consumo del edificio: tipos de combustibles utilizados, inventario de instalaciones y equipos energéticos, estimación de consumo y estado de conservación de los equipos o cálculo de las pérdidas energéticas sufridas. También reflejaría los hábitos de consumo energético de los propietarios y/o inquilinos, tales como el horario de funcionamiento de calefacciones e iluminación y la recopilación de la facturación energética completa. No debemos olvidar que las eco-comunidades las conforman personas, más allá del concepto de sostenibilidad del edificio. De ahí la importancia de la presencia de un profesional cualificado, un administrador de fincas profesional que sea capaz de optimizar los recursos y preparar un presupuesto de gastos viable. La posibilidad de primar el ahorro energético en comunidades de propietarios ayudaría a concienciar más a la sociedad sobre su buen uso. Y es que, preservar el MEDIO AMBIENTE es cosa de TODOS.

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